Si cada año las condiciones propias del invierno ponen a prueba la salud de los más vulnerables de la población, así como la capacidad de consultorios y hospitales para dar respuesta a una demanda creciente, la temporada invernal 2007 tuvo todos los ingredientes a los que ya estamos acostumbrados pero amplificados, al ser ésta la peor estación fría de los últimos 30 años.
Las bajas temperaturas, que incluso cubrieron de nieve la capital, los reiterados episodios de contaminación y la alta circulación de virus, tensionaron al límite la red de Salud Pública y sin embargo nuestra respuesta fue efectiva y oportuna, disminuyendo en más de 540 las muertes por enfermedades respiratorias en comparación con un invierno de las mismas características, como lo fue el del año 2004.
Gracias a una red de monitoreo cuya efectividad la ha convertido en un modelo de clase mundial, a la capacidad de trabajo coordinado entre los diferentes servicios de salud de la Región Metropolitana y el país, además del invaluable esfuerzo de profesionales y técnicos, tratamos sólo en la atención primaria, más 77 mil doscientos casos de neumonías en adultos.
Los Servicios de Atención Primaria de Urgencia (SAPU) resolvieron los problemas respiratorios de 36.224 personas, mientras que 24.876 usuarios encontraron solución en las postas rurales. Esto significó que en total se atendieron poco más de 138 mil chilenos y chilenas, la mitad de ellos de 75 años y más, antes de llegar a un servicio de urgencia hospitalario, lo que demuestra el adecuado nivel de resolutividad que estamos logrando en este nivel de atención.
En comparación con el invierno de 2004, el éxito en el control y tratamiento de las enfermedades respiratorias se debió también al aumento considerable de salas IRA en consultorios (de 502 a 530), SAPUS (de 60 a172), salas ERA (de165 a500) y a la creación de Salas Mixtas (100 nuevas salas) en localidades con población de menos de 10 mil habitantes, ampliando aún más la capacidad de respuesta del sistema público de salud.
Un componente clave en el éxito de la campaña de invierno es nuestro programa de vacunación contra la influenza estacional. Sólo este año vacunamos a más de 2 millones 750 mil personas, lo que significó que 610 mil chilenos más que el año 2006, estuvieran mejor preparados para luchar contra la influenza.
Empeñados en seguir protegiendo a los grupos más vulnerables de la población, como los adultos mayores, iniciamos este 10 de septiembre el Programa de vacunación contra el neumococo, bacteria que constituye el agente identificable más común de la neumonía bacteriana, causante de casi el 60% de las neumonías adquiridas en la comunidad en adultos.
En un enorme esfuerzo económico, táctico y humano, invertimos casi 2.200 millones de pesos en las 446 mil dosis y más de 142 millones de pesos en la logística que acompaña la vacunación. En esta tarea participan 3.500 funcionarios que vacunarán en 1.500 lugares habilitados en todo el país.
Pero así como hemos sido capaces de curar la enfermedad, en la primavera que recién comienza seguiremos poniendo todo nuestros esfuerzos en la prevención, fomentando conductas y hábitos saludables.
Esa es la tarea que asumiremos en forma conjunta con la ciudadanía, preparándonos para disfrutar en forma sana y segura el largo fin de semana de Fiestas Patrias que viene. En estos días, la autoridad sanitaria intensifica su labor fiscalizadora destinada a asegurar que los alimentos y bebidas que consumamos sean inocuos y seguros. Pero también corresponde a cada uno asumir la responsabilidad de su propio cuidado y el de sus hijos.
Recomendaciones tan simples, pero tan valiosas a la hora de proteger la salud, como la adecuada manipulación de alimentos, el consumo moderado de alcohol y el uso de hilo sano para encumbrar volantines, pueden hacer la diferencia a la hora de disfrutar estas festividades o lamentar una desgracia.
Como quedó demostrado este invierno, hemos efectuado avances sustantivos para proteger a los sectores más frágiles de la población. Sin embargo, son estos mismos logros los que nos imponen nuevos desafíos en la tarea de construir una salud más digna y de mejor calidad chilenas y chilenos.